DESCUBRE CÓMO SOLUCIONAR LOS PROBLEMAS DE PAREJA

¿Te ha pasado alguna vez que de pronto tú y tu pareja estáis en una discusión y no sabéis ni por dónde ha empezado? ¿Sientes que el mismo conflicto se repite una y otra vez y no sabéis qué hacer para pararlo? 

Esta sensación es muy frustrante, lo sé. Pero hoy quiero contarte algo que tranquiliza mucho, y es que el problema de que discutáis más o menos frecuentemente no es debido a tu pareja, ni a ti, el causante de los conflictos es el ciclo negativo de la relación.

Me imagino que te preguntarás qué es esto del ciclo negativo, pues bien, es como si tú y tu pareja aprendéis un baile, sólo uno, y cada vez que suena la música os ponéis a hacer los mismos pasos. 

En las discusiones de pareja pasa algo similar, cada uno hace o dice lo que conoce hasta completar la coreografía aprendida porque ya se sabe los pasos de memoria. 

Este es el ciclo negativo, una serie de acciones que repetimos tanto para intentar conectar con la otra persona como para evitar el conflicto. 

En este artículo vas a descubrir los 5 pasos clave para romper el ciclo negativo de tu relación y conocer cuál es el detonante de las discusiones, y además, vas a adquirir herramientas para poder pararlas desde el principio, ¡vamos allá!  

Paso 1: Descubre el detonante

Lo que origina las discusiones suele ser una frase o un gesto que molesta mucho a una de las dos personas y que ocurre tan rápido que pasa desapercibido para ambos, pero hace que pasemos de estar “aparentemente normales” a lanzarnos los trastos.

Te pongo un ejemplo: 

Carmen llega a casa después de trabajar con muchas ganas de ver a su chico y a su hija de 2 años y al entrar por la puerta, Pedro, su pareja, la recibe enfurruñado y quejándose de que ha ido a hacer la cena y no había patatas. ¿Qué puede pasar aquí? Pues que toda la ilusión con la que llegaba Carmen a casa se desplome al instante por no haber sido recibida con los brazos abiertos y alegría por su llegada. 

¿Cómo creéis que va a responder Carmen? Lo más seguro es que se ponga a la defensiva y le diga a Pedro que podía haber ido a la compra por la tarde y que a ver si se va a tener que ocupar ella de todo. La queja de Pedro se ha juntado con una necesidad fundamental de Carmen no cumplida, ser recibida y acogida al llegar a casa con cariño y ganas. 

Te propongo que te fijes a partir de ahora en qué momentos cambia la energía y con qué tiene que ver. Siempre hay una frase o un hecho de uno de los dos que el otro recibe como hiriente. Lo percibirás porque es como un dardo que nos alcanza, y claro, duele. 

 A veces, puede ser que intentemos contar algo y no nos presten atención, otras veces, nos dicen una frase que nos hace sentirnos criticados, como por ejemplo:

  • “Nunca te acuerdas de... no sé cuantitos”
  • “Siempre haces esto así...”

Si ya tienes el desencadenante, tenlo presente. A partir de este momento lo vamos a tratar con toda la delicadez del mundo porque es una pequeña bomba de relojería.

Paso 2: ¿Qué te dices en ese momento?

Un pequeño gesto o frase desafortunada tiene mucho poder sobre nosotros por todos los pensamientos que se activan de forma automática. Por un lado, aparecen percepciones negativas sobre nuestra pareja del tipo: 

  • “pasa de mí”

  •  “parece que quiere hacerme daño” o 

  • “no me tiene en cuenta”; 

Y por otro lado, nos influye negativamente en lo que pensamos de la relación: 

  • “esto ya no tiene arreglo” 

  • “no hay ningún tipo de comunicación” 

  • “ya no somos una pareja unida”.

​​​​​​Saber lo que piensa la otra persona en ese momento es difícil, pero siempre podemos acceder a lo que pensamos, sólo es cuestión de pararse unos instantes y ser sinceras con nosotras mismas.

Carmen, por ejemplo, al no ser recibida con una sonrisa le aparecen pensamientos del tipo “ya no soy importante para Pedro, ha perdido la ilusión de verme” “no soy bienvenida en mi propia casa”.

Así que te pregunto, ¿qué piensas de tu pareja cuando hace algo que te molesta? ¿te aparece algún pensamiento negativo sobre la relación? Apunta todos los pensamientos asociados que sueles tener, tomar conciencia de esto es clave para parar las discusiones a partir de ahora.

Paso 3: Qué pasa en ti después del detonante

Una vez que tienes localizado lo que origina la discusión y los pensamientos con los que se asocia, me gustaría que te pares un minuto para notar cómo te sientes cuando esto ocurre.

Para saber qué pasa en ti te ayudará hacerte esta pregunta, ¿cómo me siento cuando mi pareja dice (o hace) esto?

Si por ejemplo, tu pareja no ha respondido a algo cómo te hubiera gustado (detonante), eso te hace pensar que ya no te ve como antes (pensamiento) y esto te hace sentirte… triste, decepcionada, enfadada o chafada.

A Carmen le hubiera gustado que al llegar a casa le hicieran caso por unos instantes y le preguntaran qué tal había ido su día. Pero al encontrarse con Pedro enfurruñado y quejándose, ella de pronto siente cómo le baja la energía y se siente frustrada y triste.  

Casi todas las personas tenemos las mismas necesidades, lo que pasa es que nos esforzamos tanto para que no se nos noten, que a veces es difícil incluso imaginarse que la persona de enfrente tenga ciertos anhelos.  

Lo que buscamos con tanta fuerza detrás de nuestros comportamiento son nuestras necesidades de apego, algo tan importante y básico que no tenerlas satisfechas genera mucho sufrimiento.

¿Cuáles son más importantes para ti? ¿y para tu pareja?

Sentirte valorada

Sentirte esperada

Sentirte reconocida

Sentirte importante para otros

Sentirte escuchada

Sentirte bienvenida

Sentirte querida...

Probablemente, gran parte de estas necesidades son lo que estáis buscando cada uno en la relación a vuestra manera. Darse cuenta de esto es básico porque humaniza a la otra parte implicada (la pareja) y produce mucha compasión hacia una misma. 

Te propongo un pequeño ejercicio: elige las frases que más resuenen contigo y dilas en voz alta. Por ejemplo: 

“Necesito sentirme escuchada y comprendida”

“Para mí es muy importante sentir que soy bienvenida”


Mientras lo dices, conéctate con las sensaciones que aparecen en tu cuerpo, cómo son y dónde las notas. Ahora puedes saber y sentir cuál es la necesidad que necesita ser cumplida con tu pareja.


Paso 4: Dale al pause

De nada sirve darnos cuenta de todo lo que ocurre si luego no hacemos nada diferente. Así que tienes que actuar, ¿cómo? Pues muy sencillo, no haciendo nada después del detonante.

Cuando sientas que algo que has dicho tú o tu pareja ha generado un cambio de energía, no sigas respondiendo automáticamente o empezará la escalada de violencia. Simplemente no sigas la inercia, párate, cambia de tema, tómate un momento para ir a otro espacio. Respira, pide un descanso.

Imagínate que estáis viendo una serie juntos y de pronto necesitas ir al baño, en esta situación está claro, ¿no? Le das al pause. 

Pues aquí es fundamental, tenemos unos segundos en los que podemos elegir no entrar en la discusión, pero una vez que pase este tiempo será imposible pararla porque la energía habrá subido demasiado para los dos y nuestro cerebro ya habrá cambiado su sistema de funcionamiento.

Paso 5: Cuéntaselo a tu pareja

Este paso ciertamente cuesta un poquito, pero ¿y si te digo que es clave para que conectéis de verdad y se desbloquee la situación? Alguien tiene que ser el primero, ¿no? 

Siempre me oirás recomendar fervientemente tomar la iniciativa antes de esperar a ver si ocurre el milagro y lo hace la otra persona. Así que, como ya sabes qué es lo que te hace sentir mal por el hecho de que hay algo muy importante que necesitas sentir ante todo, en cuánto estéis más tranquilos, cuéntaselo a tu pareja. 

Elige un momento adecuado en el que no estéis muy cansados, el primer paso va a ser testar si la persona está disponible, o sea, que nos va a escuchar:

  1. Di el nombre de la persona unido a me gustaría comentarte una cosa. ¿te viene bien ahora? ¿estás disponible para que te comente una cosa que es importante para mí? Si la persona te dice que sí mirando el móvil o la tele no sirve. Tiene que ser un sí que signifique que hay un espacio real para escucharte. 
  2. Pon en palabras lo que ha pasado y cómo te has sentido, sin juzgar a la otra persona. 
  3. Conéctalo con aquello que es importante para ti y exprésalo mirando a los ojos. 

No hagas nada más, sigue ahí y deja un espacio para el contacto y para que tu pareja se exprese si lo necesita. Tú ya has hecho tu parte, respira tranquilamente.

En el caso de Carmen y Pedro, la conversación reparadora podría ser algo así cuando estén a solas: 

  1. Pedro, me gustaría hablar contigo un momento, es importante para mí. ¿Estás disponible? 
  2. Ok, dime. 
  3. Hoy cuando he llegado a casa me he sentido triste porque me hubiera gustado que me hubieras hecho caso por unos instantes y no ha sido así. Este pequeño gesto a veces me hace sentir que ya no soy importante para ti. Para mí es muy importante sentirme acogida y esperada por ti cuando llego de trabajar, me da la sensación de que estamos unidos como pareja. 

Si nos expresamos desde el corazón y sin juzgar ni atacar al otro, es más fácil que nos escuchen, y tras unos instantes, puede ser que la otra persona también cuente cómo se ha sentido.  

Poner en palabras la vivencia de ambos genera un clima de escucha y aceptación en el que nos sentimos cerca de la otra persona.


Resumiendo…

Es muy importante tener presente que las discusiones no nos sirven para acercarnos y que realmente lo que estamos haciendo es reaccionar a un pequeño gesto que nos ha sentado mal.

La próxima vez ya sabes, cuando aparezca el detonante dale al pause, una vez que se ha disparado la discusión es muy difícil parar porque creemos que estamos expresando la verdad de lo que sentimos y no queremos dejar de hablar bajo ningún concepto.  

Para parar el tiempo, lo mejor es que no digas nada, respira, observa la situación, y si todo esto es muy complicado estando juntos, avisa de que necesitas un descanso y vete a otro lugar durante un rato. Así habréis dado tiempo a que se desactive la bomba y podáis acercaros desde otro lugar. 

Anímate a poner en práctica los 5 pasos de esta técnica que ha ayudado ya a muchos de mis clientes y parejas durante sus procesos de terapia y comprobarás cómo se reducen drásticamente las discusiones. 

Ahora cuéntame en los comentarios, qué vas a hacer en tu caso para darle al pause que conecte con tu estilo.

Un abrazo, 

Clara